viernes, 24 de mayo de 2019

PAN DE CEA

Los orígenes de San Cristovo de Cea, así como su tradición panadera, discurrieron parejos a la historia del convento cisterciense de Santa María la Real de Oseira, monacato que nunca dejó de lado las prácticas de molienda y de panificación. Desde su localización en un cruce de caminos, de los cuales el más importante y transitado era y sigue siendo el que se dirige a Santiago de Compostela, San Cristovo de Cea pasó a ser la villa del buen pan, paradigma y referente en la provincia de Ourense e incluso en toda Galicia.

El pan de Cea se elabora siguiendo una antigua receta en hornos artesanales en todo el municipio, que cuenta, como es corriente en Galicia, con su propia fiesta de exaltación, el primer domingo de julio. 

El programa festivo comienza la tarde del sábado, con la organización de distintos talleres en torno al proceso de elaboración del pan o de tapas que llevan como base principal el pan de Cea.

El Campo da Saleta, convenientemente amenizado por pandereteras, charangas y gaitas, es el escenario donde, el domingo, tiene lugar la Festa do Pan de Cea, con su pregón y comidas popular y de autoridades, en las que se reúnen todo tipo de productos con denominación de origen gallega, desde vinos y quesos hasta lacón, miel, ternera, aguardientes, licores, patatas o productos de agricultura ecológica. Los puestos de artesanos y comerciantes de dulces, productos de la huerta, lácteos, aceites, bebidas son un continuo trasiego de gente, y los panaderos llegan a cocer y vender hasta un millón de piezas del tan apreciado pan. 

Por la tarde, el baile, las actuaciones musicales y una degustación gratuita de pan, chorizos y vino, ponen el punto final a la fiesta. 

viernes, 17 de mayo de 2019

UN POEMA DE ROSALÍA DE CASTRO

DECIDES QUE O MATRIMONIO

Decides que o matrimonio
é santo e bueno. Seráio;
mais non casou San Antonio,
por máis que o mesmo demonio
tentóuno a facé-lo ensaio.

Celicios, cantos poder;
penitencias, a Dios dar;
mais santo n'houbo, a meu ver,
que dos casados quixer
ca pesada cruz a cargar.

Nin os santos padres todos,
de quen tes tantos escritos
e alabas de varios modos,
quixeron naqueses lodos
meter os seus pes benditos.

Do direito, do rivés,
matrimonio, un dogal es;
eres tentazón do inferno;
mais casaréi..., pois no inverno
¡non ter quen lle a un quente os pes...!



CÓMO LLEGAR ANDANDO DESDE LA ESTACIÓN DE TREN DE PADRÓN (A CORUÑA) A LA CASA MUSEO DE ROSALÍA DE CASTRO:


DÍA DAS LETRAS GALEGAS

El Día de las Letras Gallegas es una celebración para homenajear a personas que destacaron por su contribución literaria en idioma gallego. Desde 1963, cada 17 de mayo la Real Academia Gallega dedica esta celebración a una personalidad diferente.

Personalidades homenajeadas en el Día das Letras Galegas:

1963 – Rosalía de Castro
1964 – Alfonso Daniel Rodríguez Castelao
1965 – Eduardo Pondal
1966 – Francisco Añón
1967 – Manuel Curros Enríquez
1968 – Florentino López Cuevillas
1969 – Antonio Noriega Varela
1970 – Marcial Valladares Núñez
1971 – Gonzalo López Abente
1972 – Valentín Lamas Carvajal
1973 – Manuel Lago González
1974 – Xoán Vicente Viqueira
1975 – Xoán Manuel Pintos Villar
1976 – Ramón Cabanillas
1977 – Antón Villar Ponte
1978 – Antonio López Ferreiro
1979 – Manuel Antonio
1980 – Alfonso X el Sabio
1981 – Vicente Risco
1982 – Luis Amado Carballo
1983 – Manuel Leiras Pulpeiro
1984 – Armando Cotarelo Valledor
1985 – Antón Losada Diéguez
1986 – Aquilino Iglesia Alvariño
1987 – Francisca Herrera Garrido
1988 – Ramón Otero Pedrayo
1989 – Celso Emilio Ferreiro
1990 – Luis Pimentel
1991 – Álvaro Cunqueiro
1992 – Fermín Bouza Brey
1993 – Eduardo Blanco Amor
1994 – Luis Seoane
1995 – Rafael Dieste
1996 – Xesús Ignacio Ferro Couselo
1997 – Ánxel Fole
1998 – Xoán de Cangas, Martín Códax y Mendinho
1999 – Roberto Blanco Torres
2000 – Manuel Murguía
2001 – Eladio Rodríguez
2002 – Fray Martín Sarmiento
2003 – Antón Avilés de Taramancos
2004 – Xaquín Lorenzo, Xocas
2005 – Lorenzo Varela
2006 – Manuel Lugrís Freire
2007 – María Mariño
2008 – Xosé María Álvarez Blázquez
2009 – Ramón Piñeiro López
2010 – Uxío Novoneyra
2011 – Lois Pereiro
2012 – Valentín Paz Andrade
2013 – Roberto Vidal Bolaño
2014 – Xosé María Díaz Castro
2015 – Xosé Filgueira Valverde
2016 – Manuel María
2017 – Carlos Casares
2018 – María Victoria Moreno
2019 – Antonio Fraguas

Para saber más sobre cada autor, pulsa aquí

viernes, 10 de mayo de 2019

ERMITA DE SAN ISIDRO (MADRID)

En 1528 la emperatriz Isabel, esposa de Carlos I, hace erigir una ermita en honor de San Isidro a las afueras de Madrid, al otro lado del río Manzanares. En el lugar elegido, según la tradición, el futuro santo labrador -que había vivido en el siglo XII y no fue canonizado hasta 1622-, hizo surgir una fuente milagrosa, golpeando una peña mientras trabajaba los campos de su señor, Iván de Vargas.

La sencilla iglesia que conocemos hoy -en el actual paseo de la Ermita del Santo-, fue reedificada en 1725 sobre las ruinas de la construcción primitiva y presenta una única nave con cúpula y linterna. Detrás de la ermita, en el llamado cerro de San Isidro, se asentó en 1811 el Cementerio Sacramental de San Isidro.

Las bulliciosas romerías con las que cada 15 de mayo se celebra la fiesta de San Isidro, patrono de Madrid, están documentadas desde 1575 y fueron maravillosamente plasmadas por Goya. Los romeros acuden con sus cestas de comida a las praderas que rodean la ermita -desde hace años incorporadas al casco urbano de la ciudad-, para dar vida a una tradición que ha logrado mantenerse hasta nuestros días sin perder su peculiar y alegre sabor castizo.

Uno de los días grandes de Madrid es el 15 de mayo, día de San Isidro, patrón de la ciudad y de los agricultores. Es tradicional celebrar una romería y una comida popular en la pradera del Santo.

San Isidro nació en Madrid en 1082 y murió en 1172. Según cuenta la tradición, mientras el santo oraba, dos ángeles manejaban el arado labrándole la tierra. Entre los milagros que se le atribuyen cuentan sus hagiógrafos que, en una ocasión, cuando estaba construyendo un pozo, su hijo cayó al fondo pero, por su intercesión fue devuelto milagrosamente al brocal después de elevarse el nivel del agua y quedar el niño flotando.

La tradición también cuenta que San Isidro hizo brotar milagrosamente una fuente al golpear el suelo mientras araba. Sobre ese lugar, se levantó una ermita dedicada al santo en 1528 por mandato de la emperatriz doña Isabel, después de que el príncipe don Felipe hubiera recobrado la salud al beber agua de la fuente. Más tarde, don Baltasar de Zúñiga, marqués de Valero, construyó la ermita actual, con planta de nave única con cúpula. En 1811 se construyó sobre el ábside el Cementerio Sacramental de San Isidro.


CÓMO LLEGAR ANDANDO DESDE LA ESTACIÓN DE METRO MARQUÉS DE VADILLO HASTA LA ERMITA DE SAN ISIDRO:





CÓMO LLEGAR A LA REAL COLEGIATA DE SAN ISIDRO DESDE LA ESTACIÓN DE METRO TIRSO DE MOLINA:

viernes, 26 de abril de 2019

LOS AMANTES DE TERUEL

LA MÁS BELLA HISTORIA DE AMOR

  Estamos en los tumultuosos primeros compases del siglo XIII. En Teruel suenan campanas a boda; es el sonido que recibe a un caballero que, exhausto, llega a la villa por la cuesta de la Andaquilla.

  Se trata del popularmente conocido como Diego de Marcilla (Juan Martínez de Marcilla según los textos históricos), que regresa rico y famoso tras tomar parte en múltiples batallas.

  Diego (o Juan) está enamorado desde niño de Isabel de Segura con un sentimiento correspondido. Pero mientras que ella es de una familia importante, él es hijo segundo de otra más modesta. Sin embargo, el padre de Isabel accede a darle cinco años de tiempo para enriqueciese, tras los cuales y con este requisito podrá desposar a Isabel.

  Corre el año 1.217. El mismo día que cumple el plazo, Diego regresa a Teruel.

  Al poco de llegar, es informado de que el ambiente festivo y engalanamiento de la villa se debe a que Isabel de Segura acaba de desposarse. La presión de la familia y un pretendiente muy principal, han acelerado el enlace.

  Los sentimientos de Diego son contradictorios: cólera, pesar, desazón, rabia... Decide ir al encuentro de su amada, para escuchar de su boca que se ha casado con Pedro Fernández de Azagra, hermano del Señor de Albarracín.


  Le pide un beso a Isabel, pero ella se niega porque ahora pertenece a otro hombre. Diego no resiste la negativa, es como si algo se le rompiera por dentro. Cae fulminado al suelo. Ha muerto.


  Al día siguiente, las campanas de boda han trocado sus tañidos por los de funeral. Una comitiva triste y silenciosa transporta el cadáver del infortunado amante depositándolo en el templo. Cuando van a comenzar los funerales, sale de entre el gentío una mujer con la cara velada que se acerca al fallecido: es Isabel de Segura.

  Destocándose, se acerca a su amado para darle el beso negado en vida, lo deposita en sus fríos labios y se desploma muriendo sobre él. La tradición asegura que murieron de amor, por eso fueron enterrados juntos, y juntos han permanecido hasta hoy.

CÓMO LLEGAR ANDANDO DESDE LA ESTACIÓN DE TREN DE TERUEL HASTA EL MAUSOLEO DE LOS AMANTES DE TERUEL:


IMPRENTA MUNICIPAL

La Imprenta Municipal Artes del Libro se encuentra en la calle Concepción Jerónima nº15. El metro más cercano es Tirso de Molina (línea 1). Desde esta estación podemos llegar caminando en poco tiempo:


viernes, 5 de abril de 2019

CALLE DE LA LECHUGA

Es una de las calles más sanas de la capital. El origen de su nombre responde al lugar donde se instalaban los puestos de venta de esta hortaliza. Apenas tiene 6 números, pero sus comercios son la brújula perfecta para indicarnos dónde nos encontramos. En ella está la «Fonda de la Lechuga», el restaurante «El Cogollo» y, por si no fuera suficiente, un bufé libre de ensaladas.

LOCALIZA EN EL MAPA ESTA CALLE PULSANDO AQUÍ





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viernes, 29 de marzo de 2019

FUFÚ, PLATO NIGERIANO

Ingredientes: 1 kg de ñames grandes (tubérculo utilizado en países africanos, similar a la patata); 1 kg de carne de ternera; 1 cebolla picada; 1 pimiento picado; 1 tomate grande picado; 1 kg de ocra picada (fruto africano que le da a la sopa su particular textura gelatinosa); una pizca de sal y pimienta.

ÑAME
OCRA


Preparación: Para el fufú, (la masa redonda y blanca) pon los ñames en una olla grande cubiertos con agua fría. Hierve media hora, hasta asegurarte de que tienen una consistencia blanda. Enfríalos con un chorro de agua fría para después pelarlos. A continuación colócalos en un recipiente y machácalos, revolviendo con una cuchara hasta que quede una masa lisa. Puedes servirlo así o hacer una pelota con el resultado. Para la sopa, en una olla, calienta aceite y cocina la cebolla hasta que se ablande. Agrega el pimiento y la carne y revuelve durante unos minutos más. Después añade la ocra y el tomate, remueve, y deja que todo hierva a fuego lento durante 15 minutos. Condimenta con sal y pimienta.









viernes, 22 de marzo de 2019

AÑO NUEVO PERSA, EL COMIENZO DE LA PRIMAVERA

Nouruz, Noruz o Norouz, es el año nuevo del calendario persa. Se celebra en Irán y en otros territorios que recibieron la influencia de la cultura persa, como Azerbaiyán, Afganistán, Uzbekistán, Tayikistán, Turkmenistán, Pakistán, en algunas regiones de India, en Turquía y en países de Asia Central.

La festividad marca el primer día de la primavera y el principio del año. Algunas comunidades lo celebran el 21 de marzo, y otras el día del equinoccio de primavera, que puede ser el 20, el 21 o el 22 de marzo.

Navidad, Rosh Hashaná o el Año Nuevo Chino, son algunas de las celebraciones más conocidas en diferentes culturas y religiones para celebrar la llegada del nuevo año. Si bien el Nouruz de la cultura persa puede resultarnos más ajeno, un elemento común atraviesa a estas festividades: la comida que reúne a todos a su alrededor.

Para el Nouruz se prepara el Haft-Sin, una mesa con un mantel sobre la cual se sirven siete (el número sagrado) elementos que se inician con la letra S del alfabeto persa. Cada elemento señala un año próspero y abundante por delante: Sabzé (trigo o lentejas), que representa el renacer; Sib (manzana), símbolo del deseo y la belleza; Sir (ajo), como representante de la salud; Somag (zumaque) una especia; Serké (vinagre), como símbolo de la madurez y la paciencia ante las adversidades; Sombol (jacinto), que representa la llegada de la primavera y las Sekke (monedas de oro), tradicional símbolo de la riqueza.




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viernes, 15 de marzo de 2019

EL SILO DE HORTALEZA

RUTA EN TRANSPORTE PÚBLICO PARA LLEGAR DESDE EL CEPA PABLO GUZMÁN AL SILO DE HORTALEZA:


IDUS DE MARZO

Ciertos momentos clave del calendario tenían nombre propio. Los idus, por ejemplo, eran los días 13 de cada mes, excepto en marzo, mayo, julio y octubre que se celebraba el día 15. Entre ellos destaca el conocido como "idus de marzo" que designaba al día 15 del mes dedicado al dios de la guerra Marte, el mes de Martius según los romanos. O lo que es lo mismo, el 15 de marzo para los hispanohablantes. Otras referencias del calendario romano eran las calendas (el primer día de cada mes) y las nonas (el quinto día de cada mes excepto en marzo, mayo, julio y octubre, que era el séptimo día).

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CÓMO IR ANDANDO AL PALACIO DE HIELO

SIGUE ESTA RUTA PARA LLEGAR ANDANDO DESDE EL CEPA AL PALACIO DE HIELO:


viernes, 8 de marzo de 2019

CÓMO LLEGAR AL CEPA

Para llegar caminando desde el metro Pinar del Rey al CEPA Pablo Guzmán, sigue esta ruta:




Para llegar caminando desde el metro Esperanza al CEPA Pablo Guzmán, sigue esta ruta:

DÍA DE LA MUJER: MARÍA MOLINER

María Moliner nació en Paniza (Zaragoza) el 30 de marzo de 1900, en el seno del matrimonio formado por Enrique Moliner Sanz, médico rural, y Matilde Ruiz Lanaja: Un ambiente familiar acomodado (el abuelo paterno había ejercido también la medicina rural y los abuelos maternos poseían, al parecer, tierras), en el que los tres hijos que superaron los entonces tan frágiles años de la infancia —Enrique, María y Matilde— cursaron estudios superiores. SIGUE LEYENDO AQUÍ

Gabriel García Márquez, Miguel Delibes o Paco Umbral siempre mostraron gran admiración hacia esta bibliotecaria inusual. María Moliner empleó 15 años de su vida en escribir un diccionario, sola y a lápiz, dos veces más largo que el de la RAE. Contiene 190.000 definiciones claras y sin pretensiones que pasaron a la historia. Se llama DICCIONARIO DE USO DEL ESPAÑOL.




viernes, 22 de febrero de 2019

Cómo llegar al Palacio de Hielo

RAFAEL ALBERTI

ESTE POEMA DE RAFAEL ALBERTI ESTÁ INSPIRADO EN EL CUADRO EL JARDÍN DE LAS DELICIAS DE EL BOSCO


El Diablo hocicudo,
ojipelambrudo,
cornicapricudo,
perniculimbrudo
y rabudo,
zorrea,
pajarea,
mosquiconejea,
humea,
ventea,
peditrompetea
por un embudo.
Amar y danzar,
beber y saltar,
cantar y reír,
oler y tocar,
comer, fornicar,
dormir y dormir,
llorar y llorar.
Mandroque, mandroque,
diablo palitroque,
¡Pío, pío, pío!
Cabalgo y me río,
me monto en un gallo
y en un puercoespín,
en burro, en caballo,
en camello, en oso,
en rana, en raposo
y en un cornetín.
Verijo, verijo,
diablo garavijo.
¡Amor hortelano,
desnudo, oh verano!
Jardín del Amor.
En un pie el manzano
y en cuatro la flor.
(Y sus amadores,
céfiros y flores
y aves por el ano.)
Virojo, pirojo,
diablo trampantojo.

El diablo liebre,
tiebre,
notiebre,
sepilipitiebre,
y su comitiva
chiva,
estiva,
sipilipitriva,
cala,
empala,
desala,
traspala,
apuñala
con su lavativa.
Barrigas, narices,
lagartos, lombrices,
delfines volantes,
orejas rodantes,
ojos boquiabiertos,
escobas perdidas,
barcas aturdidas,
vómitos, heridas,
muertos.
Predica, predica,
diablo pilindrica.
Saltan escaleras,
corren tapaderas,
revientan calderas.
En los orinales
letales, mortales,
los más infernales
pingajos, zancajos,
tristes espantajos
finales.
Guadaña, guadaña,
diablo telaraña.
El beleño,
el sueño,
el impuro,
oscuro,
seguro
botín,
el llanto,
el espanto
y el diente
crujiente
sin
fin.
Pintor en desvelo:
tu paleta vuela al cielo,
y en un cuerno,
tu pincel baja al infierno.



EMILIA PARDO BAZÁN

La adopción
(cuento de Emilia Pardo Bazán)


El hombre, sin ser redondo, rueda tanto, que no me admiró oír lo que sigue en boca de un aragonés que, después de varias vicisitudes, había llegado a ejercer su profesión de médico en el ejército inglés de Bengala. Dotado de un espíritu de aventurero ardiente, de una naturaleza propia de los siglos de conquistas y descubrimientos, el aragonés se encontró bien en las comarcas descritas por Kipling; pero las vio de otra manera que Kipling, pues lejos de reconocer que los ingleses son sabios colonizadores, sacó en limpio que son crueles, ávidos y aprovechados, y que si no hacen con los colonos bengalíes lo que hicieron con los indígenas de la Tasmania, que fue no dejar uno a vida, es porque de indios hay millones y el sistema resultaba inaplicable. Además, aprendió en la India el castizo español secretos que no quería comunicar, recetas y específicos con que los indios logran curaciones sorprendentes, y al hablar de esto, arrollando la manga de la americana y la camisa, me enseñó su brazo prolijamente picado a puntitos muy menudos, y exclamó:
-Aquí tiene usted el modo de no padecer de reuma... Tatuarse. Allá me hicieron la operación, muy delicadamente.
-Pero los indios no se tatúan -objeté.
-¡Los indios, los indios! Hay gran variedad de ellos, y se conservan todavía las tribus autóctonas que los arianos encontraron cuando hicieron su irrupción y que jamás han logrado vencer, ¿lo oye usted?, porque los tales salvajes son... muy aragoneses. Se han retirado los infelices a una meseta pantanosa, donde los mosquitos de la fiebre les garantizan la independencia, y allí se resisten como pueden a ser absorbidos, primero por los adoradores de Brahma o Buda, y ahora por los luteranos. Ellos tienen sus divinidades, sus creencias, sus ideas, y no se mezclan con los vencedores. ¡Si viese usted cómo los tratan éstos! ¡Qué muro, entre los Klondos y las castas superiores! ¡Cómo les han degradado! La idea corriente es que el contacto de los sometidos mancha, corrompe, que su sombra impurifica el agua. Sólo se les llama cerdos y carroñas. No se les permite ni aprender a leer, ni vestirse sino de andrajos, ni construir una casa cómoda, ni beber en cacharro nuevo, sino que primero lo han de desportillar. ¿Qué más? ¡Lavarse les está prohibido!
-La humanidad -asentí- parece la misma en todas partes... Sin embargo, nosotros los españoles nunca hemos degradado al vencido. No hemos hecho castas. Eso hay que reconocérnoslo.
-¡Ah! ¡Pues allí, la noción de raza superior y de casta superior es tremenda! Le contaré un caso... Usted sabe que, cuando se condena a una raza o a un ser a la ignominia, involuntariamente se teme que esa raza o ese ser desarrollen una especie de fuerza maléfica, dañando en la sombra por ocultas artes. Así se ha supuesto de las brujas y aun de los judíos. ¿Qué ha de hacer el paria, que casi está fuera de la humanidad? Vengarse: transmitir contagios, lanzar ojeadas funestas y acaso, de noche, transformarse en tigre o serpiente y salir al camino de brahmín o del guerrero para devorarle, quebrantar sus huesos y destilar ponzoña en su venas. A los niños, a la esperanza de la raza opresora, los parias envían la viruela o alguna de esas misteriosas enfermedades que se atribuyen al aojamiento, pues no se explican por causa natural... Mi profesión, el crédito ganado en ella, fue motivo de que visitase la residencia de una aristocrática señora llamada Kandyra, viuda de un rajá, a la cual los ingleses salvaron del célebre sacrificio vidual, ya casi caído en desuso. Kandyra era en su país una rica hembra llena de orgullo; no hubiese titubeado un punto ante la muerte, y hubiese subido a la hoguera con la frente alta, rehusando el brebaje insensibilizador, de datura y opio. Pero era madre; tenía tres hijos cuando la conocí, y las madres no son nunca enteramente fuertes ni enteramente altivas. Hay un punto por donde flaquean. Cierto día me avisaron para que viese al mayor de los muchachos, de unos seis años, y desde que entré comprendí que no tenía remedio. Hice lo posible para consolar a la madre, y cuando el chiquillo exhaló el último aliento, la señora, en vez de acusarme, me advirtió que ya sabía de antemano que yo no podía curar a su hijo..., porque estaba hechizado.
-He tropezado -prosiguió trémula de dolor- con una de esas mujeres de la casta inmunda, habitantes de los charcos, una koregaresa... Me paseaba con mis niños al borde del río, aspirando el fresco del agua, cuando vi, entre unas cañas, muy cerca, a la maldita, que nos fijaba, que nos enviaba su fétido aliento... La cerda estaba criando; de su seno, colgante y negruzco, pendía su retoño, que lo chupaba ansiosamente. Mis servidores la quisieron alejar: «¿No sabes -la dijeron- que debes guardar siempre una distancia de noventa varas cuando pasa un noble?». Y uno de ellos, con una pértiga, desde lejos, la golpeó. El muñeco rompió a llorar... ¡Qué amenaza en los ojos de la impura, de la que come viandas sangrientas! En vez de huir, se acercó más; llegó a tocar a mi hijo con su mano infame... Al día siguiente, mi hijo enfermaba... ¡Yo sabía que tus medicamentos no le salvarían!
En vano combatí la supersticiosa idea. Pasó una semana y me avisaron para el hijo segundo de Kandyra. No pude menos de sentir alguna preocupación al ver que se moría, lo mismo que su hermano, de meningitis fulminante. La madre se retorcía en el suelo; al quererla auxiliar, sus lágrimas candentes abrasaban las manos donde caían.
-¿Lo ves, extranjero? -repetía-. ¿Lo ves?
Así que el enfermito no dio señales de vida, la madre, alzándose solemne y grave, me suplicó:
-No me queda más que uno ya. Es preciso que no muera, y el único medio es llamar a esa carroña vil y que deshaga el conjuro; que adopte a mi hijo... ¿Quieres encargarte de traer aquí a la maldecida? No me atrevo a fiar esta comisión a los sirvientes. ¡Sentirían horror! ¡El heredero del rajá de Visapura adoptado por la koregaresa! ¡Mamando de su leche inficionada! ¡Ah! ¿Por qué no me habrán permitido subir a la hoguera, acompañar a mi esposo? En fin, ve tú, extranjero, tú que no temes al contacto de ningún nacido.
-Claro que no lo temo -respondí, aprovechando la ocasión para moralizar un poco-. Esa koregaresa, y tú, Kandyra, y yo, el cristiano, somos lo mismo: somos hijos de un mismo Padre.
La respuesta a mi homilía fue una mirada inexplicable de hondo, de terrible desprecio... Al punto trató de corregirse, humilde, y me imploró:
-Espero en ti... Salva a mi niño de pecho. ¡Si él se muere, no viviré yo!...
¿Qué quería usted que hiciera? Cumplí el cargo y busqué a la mujer a quien tanto temía Kandyra. No fue fácil al pronto dar con ella, porque se había retirado hacia su montaña natal, temerosa, sin duda, de las iras de la poderosa dama. Gracias a las noticias de algunos pescadores ribereños pude descubrirla, y gracias a algunas dádivas, decidirla a acompañarme.
No he visto jamás cosa más repugnante que aquella hembra. La higiene en los países cálidos es el baño, y como a estos parias se les prohíbe contaminar los ríos, el hábito de la suciedad ha venido a ser naturaleza en ellos. La maternidad, siempre tan hermosa, parecía en ella repulsiva, y el niño que se agarraba a su pecho tenía los ojitos llenos de moscas, que la madre ni aun se cuidaba de apartar con la mano.
Sostuve una lucha para obligarla a asearse un poco y a limpiar a su crío, y después de varias fricciones, la humanidad reapareció en las dos caras semibestiales, de pómulos salientes y párpados oblicuos, porque estos pueblos, anteriores a la llegada de los arianos, son realmente mongoles. Después de la toilette, nos dirigimos a casa de Kandyra.
La altiva dama recibió a la koregaresa con una sumisión, una dulzura, que me asombró... Es decir, no debiera asombrarme: ¡era madre Kandyra! Colmó de obsequios a la salvaje; la regaló arroz, aceite, rupias de oro, un collar de cobre, que estas tribus estiman mucho, y hechas las paces, aplacado el numen, la tendió el niño de seis meses, ¡el único que quedaba vivo!, para obtener el supremo favor, lo que había de prevenir toda desdicha y todo mal: la adopción por medio de la leche... La cara de sufrimiento de Kandyra cuando su hijo llevó la boca al seno inmundo, al seno infecto, no puede describirse: ¡era un poema! En cambio, la salvaje se ufanaba, se engreía. Aquella criatura había dejado de pertenecer a la raza superior, a la de los amos y vencedores. Por la leche y la adopción, por una pulserilla de hierro que acababa de ceñirle al puño, el pequeñuelo aristócrata, de dorada y fina piel, estaba bajo la protección de la diosa tutelar de la tribu vencida -la gran Tari Loha, la sanguinaria-. Y la koregaresa, dirigiéndose al hijo de Kandyra, repetía:
-¡Ya eres nuestro! ¡Ya eres koregar...!
-¿Y vivió ese niño? -pregunté curiosamente.
-Vivió y vive... Es el rajá de Visapura... Su madre sí que no tardó en morir, agobiada por el horrible secreto de que el futuro rajá era un paria...


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EN MADRID HAY UNA ESCULTURA DE EMILIA PARDO BAZÁN (C/ PRINCESA). PINCHA AQUÍ PARA LOCALIZARLA.









viernes, 15 de febrero de 2019

¿QUIÉN FUE ARTURO SORIA?

Una de las estaciones del metro de Madrid lleva por nombre "Arturo Soria". ¿Quién fue y qué aportó al urbanismo de nuestra ciudad?




Soria y Mata, Arturo. Madrid, 15.XII.1844 – 6.XI.1920. Urbanista.

Nació en el seno de una modesta familia y tras terminar el bachillerato intentó ingresar en la Escuela de Ingenieros de Caminos, para lo que se preparó en la academia del matemático y político liberal Manuel Becerra y Bermúdez. Sin embargo, y aunque se esperaba que fuese el número uno en los exámenes de ingreso, un miembro del tribunal le impidió acceder a estos estudios.

En 1863 opositó y ganó una plaza en el Cuerpo de Telégrafos, que pronto abandonó para preparar el ingreso en la Escuela de Catastro. Trabajó mientras tanto en las oficinas de Estadística de la Estación de Mediodía donde entró por vez primera en contacto con el ferrocarril, medio de transporte que fue, sin duda, prioritario en su obra.

Sus estudios no le impidieron participar en las luchas políticas del momento y en 1865, de la mano de Manuel Becerra, conspiró contra los gobiernos isabelinos, aprovechando su posición como mozo de imprenta, lanzando proclamas contra ellos. Más tarde participó en la frustrada conspiración progresista del 22 de junio de 1866.




Si quieres saber más sobre Arturo Soria, pincha aquí

viernes, 1 de febrero de 2019






Los dos reyes y los dos laberintos

[Minicuento - Texto completo.]
Jorge Luis Borges


Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mandó construir un laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres. Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde. Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberinto y que, si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día. Luego regresó a Arabia, juntó sus capitanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan venturosa fortuna que derribó sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto. Cabalgaron tres días, y le dijo: “¡Oh, rey del tiempo y substancia y cifra del siglo! En Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que veden el paso.” Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en la mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La gloria sea con Aquel que no muere.
FIN

Extraído de CIUDAD SEVA




viernes, 25 de enero de 2019

EXPOSICIÓN "GALAICOS"

La exposición "Galaicos" del Museo Arqueológico Nacional ha sido prorrogada hasta el próximo 3 de marzo




viernes, 18 de enero de 2019

"Chéjov dijo de su última obra que era una comedia. En efecto, El jardín de los cerezos es el retrato irónico de un declinante grupo social en la Rusia prerrevolucionaria. En sus páginas se hallan condensadas todas las constantes del escritor: el gran caudal poético y dramático que conforman unas criaturas, en ocasiones ridículas e incoherentes, pero que terminan revestidas de grandeza heroica dada su descarnada humanidad. Tragicomedia, pues, de la cotidianidad con un fatum inexorable: Cronos y su ineludible persistencia.

No es casual que la acción de la pieza se inicie y concluya en “el cuarto de los niños”, espacio entrañable donde se avivan los recuerdos como mágicos sortilegios para ahuyentar al temible devorador, pese a que el destino final de este jardín de la memoria no podrá ser otro que el de su tala definitiva, esto es, el manto de olvido que a todos nos espera como una nieve inevitable.

Una conmoción, expuesta por el dramaturgo ruso con sobrecogedor lirismo y un trasfondo de indulgencia, que hemos querido compartir desde el escenario"

Ernesto Caballero







PAN DE CEA

Los orígenes de San Cristovo de Cea, así como su tradición panadera, discurrieron parejos a la historia del convento cisterciense de Santa ...